Correr riesgos y tomar decisiones rápidas

¿Cuáles son los puntos que proponen los estrategos británicos contemporáneos para revertir el resultado de Suez. de poder hacerse? Estos son: 1) asegurar el apoyo de la opinión pública británica en favor de una intervención (en 1956, aquélla se encontraba dividida; 2) tomar más riesgos económicos con especial referencia a las reservas de oro y dólares; 3) tomar decisiones más rápidas de acción, pues se evita sobreexponer al gobierno frente a la toma de una decisión lenta con el subsiguiente deterioro del partido gobernante, y 4) decidirse a afrontar todas las vicisitudes de una acción armada, tales como el riesgo de desaprobación interna y exterior, daño a la economía y hostilidad hacía Gran Bretaña de parte del grupo de países del área del conflicto.

No hace falta un análisis muy complejo de la situación actual en la crisis del Atlántico Sur para ver que los puntos determinantes arriba expuestos se han aplicado a la presente crisis paso por paso: campaña en pro de la opinión pública, la toma de riesgos económicos sin precedente (poner en duda la inviolabilidad de la City), rapidez en la toma de una posición rígida por parte del gobierno (anuncio del 3 de abril del envío de la flota) y disposición a afrontar la desaprobación de los países, en especial, de los países del área (OEA).

También se puede ver el apuro por intervenir militarmente antes de la reunión de los países del TIAR para estar en mejor posición de negociar, la decisión de tomar riesgos concretos (disparar primero) y no acceder a las presiones externas. Exclusivamente hablando del problema de las presiones externas -que tanto lamentó Gran Bretaña en Suez-, se ve que la actual actitud inglesa toma muy en cuenta lo sucedido entonces con los EE.UU. Vale la pena revisar las relaciones anglo-americanas de entonces sobre Suez y de ahora sobre el Atlántico Sur para determinar el porqué de la conducta diplomática inglesa actual.

Otra vez pido a los lectores que vayan trazando paralelos entre las dos crisis: los EE.UU. y Gran Bretaña tenían intereses divergentes en la región del canal. Para Gran Bretaña, el Medio Oriente era un área crítica de su política tradicional, la presencia de las fuerzas británicas y el uso ininterrumpido del canal eran axiomas de la política británica por más de un siglo. Para los EE.UU. el canal no era una línea vital histórica, lo mismo que Egipto no era un campo de prueba para el prestigio nacional. El Sr. Dulles, sin ir más lejos. sin duda pensaba que el enemigo principal en la región no era el nacionalismo árabe sino el comunismo soviético. En suma, no existía una mutualidad de intereses entre Gran Bretaña y los Estados Unidos.